domingo, 1 de febrero de 2009

FEBRERO 2009. INICIO.  En una lejana provincia llamada San Baltazar, habita una hermosa y deslumbrante mujer llamada Leonela Rambal de Torrealba, esposa del multimillonario hacendado más poderoso de la región, Ángel Torrealba, quien se encuentra gravemente enfermo.

Ante amistades de la familia, en la habitación de su moribundo marido, Leonela llora amargamente, suplicando a su marido que no la deje sola y desamparada. Él, apenas pudiendo hablar, le susurra que es una ladrona y que tarde o temprano lo pagará. Leonela asegura no entender de qué habla su marido.

En el jardín de la casa, Ángela llora en los brazos de su amado Everardo, quién ha sido capataz y administrador de la hacienda por los últimos años. Él le promete a Ángela que en cuanto quede huérfana, se casarán. Eso no le gusta a Cleotilde, el ama de llaves, quien sabe un oscuro secreto acerca de Everardo.

Al quedarse a solas con Ángel, Leonela vuelca su furia contra Ángel, al que acusa de ser un anciano decrépito al que fue muy fácil engañar. Leonela le reprocha el haber tenido que esperar casi diez años para que él muriera y al fin lo heredara. Ángel le asegura que jamás será así, pues él se recuperará y cambiará su testamento. Leonela, en un arranque impulsivo, toma una almohada y asesina a Ángel sin que nadie la vea y en seguida sale a despedir a la gente que se encuentra en su casa, prometiéndoles que los mantendrá al tanto de la salud de su esposo. Tras ello se encuentra con Everardo, el capataz y administrador, al que le dice que ya todo se ha hecho. Ambos se besan.

Cleotilde aconseja a Ángela para que desista casarse con Everardo mas la muchacha está decidida. Discute fuertemente con Cleotilde y decide ver a su padre, con quien se desahoga. Al ver queso padre no reacciona, se da cuenta de que está muerto, por lo que se horroriza y grita. Todos llegan a la habitación y Leonela llora amargamente ante el cuerpo de su marido, suplicando que no la deje sola, mientras por dentro ríe.

En el cementerio del pueblo y bajo el manto de una tormenta, justo en el crepúsculo, es enterrado el cuerpo de Ángel Torrealba, quien es llorado amargamente por Leonela y Ángela, quien le confiesa a Cleotilde estar segura de que aquella mujer... esa maldita mujer... es la culpable de todo. Cleotilde solamente consuela a Ángela, a quien ha cuidado desde pequeña. Ambas yacen recostadas sobre el lodo, junto a la tumba de Ángel, a quien lloran amargamente bajo la intensa lluvia, mientras miran alejarse a Everardo y Leonela, quién enfurece cuando él le dice que se casará con Ángela, pues ambos tenían un trato.

El padre Mateo no puede creer que Ángel Torrealba haya muerto y visita la casa de la familia. Al no poder encontrar a Leonela, habla con Ángela, quien le asegura al padre estar segura de que Leonela tuvo que ver con la muerte de su padre, el cuál estaba recuperándose.

Gozando del estruendo, en una lujosa cabaña, con copas de vino tinto y a la luz de las velas, hacen el amor Leonela Rambal y Everardo fornican como fieras y celebran la muerte de Ángel, de la cuál han sido cómplices. Everardo pregunta a Leonela qué es lo que pasará con Ángela después de que el testamento sea leído. Leonela sonríe malévolamente y asegura que Ángela tendrá que aprender lo que es ganarse la vida cuando se está solo en la vida y le prohíbe a su amante casarse con ella. Everardo cree que es lo más conveniente pues teme a que alguien descubra que ellos mataron a Ángel, mas Leonela está segura de que su plan se ha llevado a cabo a la perfección.

Ángela trata de comunicarse con Everardo, su prometido, pero las líneas telefónicas no funcionan debido a la lluvia. La muchacha lamenta que su prometido no la acompañe en esos momentos y Cleotilde le pide que se olvide de ese hombre el cuál no es para ella. Ángela recuerda al ama de llaves que Everardo era como un hijo para su padre, así como su brazo derecho. Cleotilde, con un sentido de insinuación, le dice a Ángela que Everardo también se ha hecho muy amigo de la señora Leonela. Llena de celos, Ángela se encierra en su habitación, donde llora a solas la muerte de su padre, lamentando haber quedado sola en el mundo mientras que, a las afueras de la hacienda, Leonela y Everardo se besan, siendo vistos por Cleotilde, quien se persigna al ver semejante escena y se esconde para no ser descubierta.

Leonela le pide a Everardo que se encargue de Ángela, pues debe prepararla para cuando se entere de que se ha quedado en la ruina al no haber heredado nada. Al entrar a casa pregunta a Cleotilde por Ángela, a quien la malvada Leonela visita en su habitación para preguntarle qué se siente ser huérfana. Ante la mudez de la muchacha, quien no sabe qué contestar, Leonela le hace gestos de desagrado confesándole no estar segura qué le molesta más: si sus lloriqueos o su cara de idiota. Leonela se marcha pero antes la voz de Ángela la detiene. Ángela le dice que en cuanto se case con Everardo, ella, Leonela, se tendrá que ir de la hacienda. Leonela ríe cruelmente y le pregunta a Ángela quién le ha dicho que se casará con Everardo, y lo que es mejor: quién le ha dicho que Leonela, la viuda de Torrealba, se irá de la hacienda. Ángela no sabe qué contestar y Leonela le promete que lo mejor está por venir. Ángela culpa a su madrastra por la muerte de su padre. Leonela confiesa no ser la culpable de que el viejo Ángel haya muerto pero acepta sentirse feliz por haberse liberado de él. Tras descararse cínicamente, se marcha de la habitación y jura que Ángela no sabe lo que le espera, mientras que la muchacha llora amargamente y sufre por las palabras de la viuda de su padre.

Cleotilde exige a Leonela respeto por el dolor de Ángela. Leonela, cínicamente, se burla del dolor que embarga a su hijastra y le pide a Cleotilde que deje de meter las narices donde no le llaman. Clotilde jura que Ángela no está sola mas Leonela le promete a la sirvienta que pronto lo estará.

Everardo siente temor de ser descubierto. Piensa en lo que ha hecho por demostrarle fidelidad a Leonela y cree que ella lo salvará en caso de que puedan ser descubiertos, aunque la autora intelectual y quien ejecutó el crimen, fue ella. Acude a ver a Ángela, quien se aferra a él y le pide que se la lleve muy lejos.

Cleotilde asiste a la iglesia y habla con el padre Matías, a quién le cuenta sobre la tristeza de Ángela tras la pérdida de su padre. Matías pide a Cleotilde no temer por Ángela, seguro de que Leonela es una buena mujer. Cleotilde está a punto de contarle al sacerdote lo que vio por la noche afuera de la hacienda pero Everardo aparece en ese momento y le pide a Mateo que hablen, dejando fuera de la charla a la sirvienta. Everardo se cansa de la insistencia de Mateo para que se case con Ángela y asegura que él no puede casarse con la hija de Ángel Torrealba puesto que está enamorado de otra mujer. Mateo se alarma y le pide, le exige que le diga quién es esa mujer pero Everardo no se lo dice y se marcha sin darse cuenta de que Leonela ha asistido también a la iglesia, ocultándose en el confesionario, donde sorprende al padre Mateo a quien, bajo secreto de confesión, le dice que ella sabe quién es la mujer que le ha robado a Ángela el amor de Everardo. Cuando Mateo pregunta quién es esa mujer, con tono de inocencia pero malévolamente, ella contesta: SOY YO, enmudeciendo al sacerdote, cosa que a Leonela le causa gracia.

Ángela busca a Everardo y se aferra a él asegurándole que él es lo único que ella tiene. Everardo le exige que se calme y no le arme dramas, que a él jamás le han gustado. Ángela le pide que se casen pronto y se vayan lejos con la herencia de Ángel y Everardo le asegura que él no puede casarse con ella si no le demuestra cuánto lo ama. Ángela le pide que espere a que estén casados para hacerla su mujer pero Everardo insiste en que ella no lo ama al no ceder. Ángela se desnuda entonces y se entrega a Everardo, quien al principio es cariñoso pero después la lastima a pesar de que ella trata de resistirse.

Leonela visita a Desdémona, la bruja de la región, a quien le paga por el trabajo que le hizo para poder matar a Ángel lentamente. La bruja agradece la paga de Leonela, quien le pide que la ayude a deshacerse de Ángela. Desdémona le entrega a Leonela menjurjes que Ángela deberá ingerir para que su agonía sea lenta y nadie pueda sospechar que ha sido asesinada. Leonela paga a la bruja nuevamente y sale del lugar. Es vista por Cleotilde, quien se asombra al darse cuenta de que la viuda de su ex patrón tenga que ver con la bruja.

Ángela llora por el trato que Everardo le dio pues la hizo sentir una mujerzuela. Everardo le exige que calle y se vaya acostumbrado, pues ahora le pertenece y lo debe complacer cuantas veces el quiera, si no desea que todo el mundo se entere de que ha perdido la honra, por buscona. Es entonces que Ángela comprende que Cleotilde tenía razón: Everardo es un patán.

El padre Mateo pide a Dios por el bienestar de Ángela, pues cree que la muchacha peligra al vivir bajo el mismo techo que Leonela, quién también le ha confesado, bajo secreto, que ella ha asesinado a Ángel Torrealba.

Everardo, orgulloso, cuenta a Leonela que ha hecho suya a Ángela. Leonela, furiosa y llena de celos, lo abofetea y le asegura que si vuelve a saber que tiene relaciones con Ángela, lo hará pagar. Everardo toma a Leonela con fuerza y le exige que no lo amenace ni le reclame nada pues él jamás le reclamó las veces que se acostó con Ángel Torrealba. Leonela jura que eso era diferente y Everardo insiste en que era exactamente lo mismo. Ambos discuten hasta que Leonela lo abofetea y él la besa por la fuerza hasta que ella le corresponde. Ambos juran que estarán unidos el uno al otro por toda la eternidad.

El día de la lectura del testamento llega y Leonela no hace más que despreciar a Ángela, segura de que la dejará en la ruina y la echará a la calle. Nuevamente una tormenta se asoma en la hacienda y el testamento es leído. Leonela se sorprende cuando escucha que su difunto marido dejó la mayoría de su fortuna a Ángela. Cleotilde interfiere y asegura que lo justo era que toda la fortuna fuese para Ángela, quien mira con reto a Leonela, la cuál está desconcertada y se queda a solas con Everardo, ante el cuál explota maldiciendo a Ángel Torrealba. Everardo le pide que se calme y acepte que las cosas no le salieron bien. Leonela jura que toda la fortuna será suya y que Ángela no recibirá nada de todo lo heredado. Everardo pregunta como harán eso y Leonela le informa que él tendrá que matar a Ángela. Ninguno sospecha que alguien los está escuchando tras la puerta.

Cleotilde teme a que Leonela tome represalias contra Ángela por ser la heredera mayoritaria. Ángela cree que lo mejor que pueden hacer es comprarle a Leonela su parte de la hacienda para poder librarse de ella por lo que Ángela decide hablar con su madrastra en ese preciso momento. Se lleva una sorpresa al entrar en el despacho y encontrar a Leonela fornicando con ¡Everardo! ¡El prometido de Ángela!, quien los maldice y sale corriendo del lugar, llorando amargamente, sintiéndose defraudada. Everardo sale tras la muchacha y Leonela ríe, malévola, disfrutando de la ocasión.

Ángela abofetea a Everardo y le exige que la deje tranquila, pues no desea saber más de él. Everardo asegura que Leonela lo enredó pero que él aún desea casarse. Aparece Cleotilde, quien asegura que Everardo lo único que desea es la fortuna Torrealba y que ha sido amante de Leonela desde poco antes de llegar a la hacienda, siendo aun un muchacho. Ángela sufre amargamente por saber la verdad y se refugia en los brazos de su nana, quien le promete que todo estará bien, bajo la lluvia.

Al paso de unos días Cleotilde visita a Desdémona y le exige que le diga qué es lo que Leonela le ha ido a pedir. La bruja se niega a decirle pero Cleotilde se las ingenia para amenazarla y le exige que la ayude. La bruja, a cambio de dinero, le entrega unas yerbas a Cleotilde. Yerbas que adormecen y matan a alguien por un lapso de horas para después volver a despertar y respirar.

Leonela vigila a Ángela y es sorprendida por Cleotilde, quien le pregunta si está planeando cómo matarla. Cleotilde confiesa tener sus dudas sobre la muerte de Don Ángel Torrealba pues él estaba recuperándose y repentinamente murió, como si nada. Leonela confiesa lamentar no tener el absoluto poder como para echarla de la hacienda a patadas.

Mateo discute con Everardo, a quien le exige que se case con Ángela pero Everardo confiesa que Ángela ya sabe de sus relaciones con otra mujer. Mateo jura saber quien es esa mujer pues ella misma se lo dijo bajo secreto de confesión. Everardo se descara entonces y admite que aunque no ama a Leonela, ella lo hace sentir una pasión desmedida que Ángela no, pues Ángela es aún una tonta y Leonela es una mujer capaz de volver loco a cualquier hombre.

Ángela discute con Leonela, a quien le exige que se vaya de la hacienda. Leonela se burla de ella y le cuenta sobre las noches que pasó con Everardo aún estando casada con Ángel por lo que Ángela la abofetea. Leonela le regresa la bofetada, arrojándola por las escaleras. Cleotilde la llama asesina, a pesar de que Ángela reacciona. Leonela les advierte a las dos que si insisten en meterse con ella, lo lamentarán.

El padre Mateo visita la hacienda y al enterarse de lo sucedido a Ángela, decide hablar con Leonela, a quien le aconseja que se marche lejos con el dinero que Ángel le heredó y con lo que Ángela le puede dar por su parte de la hacienda. Leonela asegura que a ella Ángela la tiene sin cuidado pues sabe como quitarla de su camino. Mateo le pregunta si también la matará, como mató a su padre. Leonela trata de abofetear al sacerdote pero él la detiene y le exige, por ultima vez, que actúe antes de que el decida deshacerse de los votos para decir la verdad.

Everardo habla con Ángela y le sugiere que se marche lejos por su bien. La muchacha solo le reclama su traición y le jura que Dios hará justicia y tanto él como Leonela pagarán por todo el daño que han causado. Everardo se disculpa con Ángela y le asegura que Leonela es mucho más y mejor mujer y que él no tiene tiempo para relacionarse con escuinclas estúpidas, como ella. Ángela lo abofetea y le exige que se marche. Lo hace, dejándola con el corazón destrozado.

El padre mateo advierte a Cleotilde de que Ángela está en peligro si se queda en la hacienda, por lo que deben marcharse. Ángela se niega a irse y asegura que sacará a Leonela de la hacienda de su padre.

Leonela se revuelca con Everardo, quien le pregunta qué es lo que harán con Ángela. Leonela le pide que la asesine. Son escuchados nuevamente por alguien, sin darse cuenta.

Tempranamente, por la mañana, Ángela desayuna en compañía de Leonela y Everardo, quien ahora se ha instalado en la hacienda. Las dos mujeres discuten sus situaciones y Leonela solo aprovecha para ofender a su hijastra. Ángela comienza a sentirse mal hasta que al pararse cae al suelo. Everardo la revisa ¡y asegura que está muerta! Leonela se pone feliz por ello y Cleotilde acude a su niña, a la que llora amargamente. Everardo se siente confundido y no se explica que Ángela haya muerto así, repentinamente. Leonela asegura a todos que, muerta Ángela, ella es la absoluta heredera de todo. Goza de su riqueza y hace planes para marcharse lejos ahora que ha conseguido lo que siempre quiso. Everardo le propone que se casen y ella lo rechaza asegurándole que él es un don nadie que no puede ofrecerle absolutamente nada

Ángela es sepultada y solo el padre Mateo y Cleotilde acuden a su entierro. Cleotilde aprovecha para despedirse del sacerdote, pues se marchará lejos.

Llegada la noche y bajo una tenue lluvia, Leonela ve marcharse a Cleotilde, quien le asegura que algún día pagará absolutamente todo el mal que ha hecho a los Torrealba. Leonela recibe la visita del padre Mateo, quien le asegura que la delatará ante las autoridades. Ambos forcejean y Leonela lo asesina con un arma. Es descubierta por Everardo, quien le asegura ser una estúpida al volver a cometer otro crimen. Los dos discuten fuertemente y ella lo abofetea. Esta vez Everardo no se deja y le regresa el golpe por lo que ella se abalanza contra él con un objeto en la mano, con el cuál lo golpea en la cabeza. Entonces decide incendiar la hacienda Torrealba, la cuál en cuestión de minutos arde en llamas. Cleotilde, que se ha alejado, se da cuenta de ello pero no regresa; acude al cementerio y desentierra el cadáver de Ángela, quien reacciona y asegura sentir que se estaba asfixiando. Cleotilde la abraza y le dice que la hacienda se ha quemado y que lo mejor que pueden hacer es huir. Ángela está casi inconsciente y Cleotilde decide por ella, por lo que se la lleva lejos. Ambas dejan a sus espaldas, a lo lejos, el fuego que culmina con la historia de sus vidas en esa pequeña provincia.

TRES AÑOS DESPUÉS: En una cosmopolita ciudad, en una de las zonas más lujosas y de mayor prestigio del país, se encuentra la mansión de la familia Faberman, conformada por el gran magnate Alonso Faberman y su actual esposa: Leonela De Faberman, quién aparenta ser feliz al lado de su marido, al que asegura que sus inversiones en la casa de bolsa han sido todo un suceso. Alonso felicita a su mujer por ser tan buena en los negocios. Leonela asegura estar impaciente por el encuentro de empresarios, aceptando tener aún la curiosidad de conocer al hombre que les ha arrebatado mucha de su buena suerte, logrando construir todo un emporio de los negocios en el país: Augusto Lombardo.

MARZO 2009. La familia Lombardo está conformada por Augusto, padre ejemplar y esposo fiel y amoroso, Nuria, madre amorosa y esposa ejemplar, Mía, feliz y comprometida hija y Sebastián, quien es uno de los hombres más asediados del país, por su belleza, porte e inmensa fortuna, aunque está casado desde hace unos años con una mujer de sociedad, la cuál aparentemente es buena pero esconde dentro de sí un ser perverso e inmoral: Estivaliz. Toda la familia vive en una hermosa mansión.

Augusto y Sebastián hablan de negocios junto con Fausto Santibáñez, fiel amigo y colaborador de Augusto y padre de Enrique, el prometido de Mía. Los tres consideran que el encuentro de empresarios como consecuencia les dará grandes sorpresas. Sebastián pregunta a su padre como es que hizo tanto dinero y cómo empezó a obtenerlo. Augusto recuerda sucesos del pasado que lo atormentan y pide a su hijo que no hablen de eso.

Nuria no deja de preocuparse por sus hijos: Sebastián y Mía, quienes para ella siguen siendo unos chiquillos. Nuria solo piensa en la terrible enfermedad que padece y es consolada por Hortensia, su ama de llaves, quien fuera también su nana en los ayeres. Ambas mujeres se ponen sensibles. Hortensia le aconseja que deje de preocuparse pero a Nuria le acaba la idea de que Mía no sea feliz si se casa con el bueno para nada de Enrique, y que Sebastián no sea feliz al lado de Estivaliz, quien las interrumpe augurándole a Nuria que tienen que hablar pues está harta de que su marido no tenga atenciones para ella. Nuria le promete a Estivaliz que hablará con Sebastián.

Leonela hace el amor con su marido y solamente siente asco al estar con él, pero el saber que en cuanto lo elimine, lo heredará, la contenta. Se pregunta si alguna vez se enamorará de un hombre que para ella realmente valga la pena.

Sebastián Lombardo acude a un albergue en donde ayuda a personas que lo necesitan. Lo acompaña Estivaliz, su esposa, quien solamente hace desaires a los pobres. Sebastián le recuerda que ella sabía de sus obras humanitarias cuando se casaron mas Estivaliz asegura que ella se siente incómoda ante tanta chusma. Sebastián le dice cuánto se arrepiente de haberse casado con ella.

Mía y Enrique se divierten en el club de empresarios con sus amigos. Se ríen del coraje que seguramente Estivaliz estará pasando en el albergue. Enrique le pide a Mía que se casen pronto mas ella le pide tiempo pues ambos saben que Nuria no lo ve con buenos ojos. Enrique le recuerda a Mía que su madre está muy enferma y que pronto morirá. Mía enfurece y se marcha, Enrique solo desea que Nuria muera muy pronto.

Leonela piensa seriamente en lo que hará con Alonso pues desea deshacerse de él lo más pronto posible. Confía en que en el encuentro de empresarios conocerá a alguien que le brinde lo que su marido no.

Sebastián y Estivaliz discuten y Hortensia les pide que guarden la calma al menos por Nuria, quien últimamente se ha sentido mal. Sebastián va en busca de su madre y Hortensia aprovecha para decirle a Estivaliz que si no es feliz al lado de su marido, se puede divorciar. Estivaliz asegura que no será nunca una divorciada para ser el ridículo de la sociedad.

Enrique no acepta que Nuria lo rechace y Fausto le pide a su hijo que entonces haga algo por conseguir las cosas por su propio mérito pero Enrique asegura que él no está dispuesto a trabajar jamás y que cuando se case con Nuria, Augusto lo tendrá que apoyar. En eso está de acuerdo Olivia, madre de Enrique y esposa de Fausto, quien solo desea aparentar con los Lombardo.

Durante una cena familiar, en casa de los Lombardo, Nuria les pide a todos que cuando ella falte hagan sus vidas de la mejor manera posible. Augusto le asegura a su mujer que ella no morirá pero Nuria confiesa sentir que muy pronto faltará.

Leonela asegura a Alonso que hará grandes inversiones pues está segura de que pueden rebasar a Augusto Lombardo. Alonso apoya las ideas de su esposa, a la que ama con locura. Leonela solo desea que llegue el día en el que se encuentre con Augusto Lombardo, pues tiene un asunto del pasado qué arreglar con él.

Nuria le pide a Augusto que rehaga su vida con otra mujer y que no sufra por su partida. Augusto le asegura a su esposa que para él nunca existirá otra mujer igual a ella.

Estivaliz le cuenta a Mía no ser feliz con Sebastián y no querer ser una divorciada. Mía le aconseja que entonces tenga un hijo, por lo que Estivaliz trata de tener relaciones amorosas con su marido sin conseguir nada. Sebastián le pide a Estivaliz que cambie su actitud y que después tengan un hijo.

La noche del encuentro de magnates llega y en ella Augusto presenta a su esposa, Nuria, con Leonela Faberman, con quien Nuria y Augusto conversan amenamente. Leonela desea invertir su dinero en los negocios de Augusto y Nuria le confiesa sentirse afortunada de conocer a una mujer tan valiente y decidida como ella, por lo que la invita a su casa. Leonela acepta encantada.

En una habitación llena de arte, Ángela mira por la ventana contemplando el exterior. Recuerda su romance con Everardo y el daño que Leonela le hizo a su familia. Es interrumpida por Cleotilde, quien le ruega deje de recordar y se decida a hacer una vida nueva. Ángela asegura seguir temiendo salir a la calle y toparse con Leonela, quien la cree muerta. Cleotilde la alienta y al salir de la habitación, habla con Esperanza, la dueña de la casa, a quien le confiesa estar angustiada por Ángela. Son interrumpidas por una mujer estrafalaria y algo exagerada: Noemí, quien meticulosamente entra a l habitación de Ángela y se sorprende con sus pinturas. Le simpatiza una en particular: la de un infierno con una mujer demonio ¡con el rostro de Leonela!

Leonela le asegura a Alonso que los negocios con Augusto Lombardo se harán y que ambos ganarán mucho dinero. Leonela desea que su marido se muera pues está cansada de él y desea poseer mucho más, pero esta vez sola, para poder vengarse de quienes una vez le hicieron tanto daño.

Diego Lascuráin es el mejor amigo de Sebastián Lombardo, quien confiesa no sentir nada por Estivaliz, su esposa. Diego le aconseja que si la relación no puede salvarse, se divorcie.

Leonela acude a la mansión de los Lombardo, quienes también reciben la visita de Noemí, prima lejana y única parienta de Nuria y la cuál solo se queja de su condición social y de lo terribles que son las rentas en la ciudad hasta lograr que Nuria le ofrezca irse a vivir a la mansión Santibáñez, sin sospechar que lo que Noemí desea es vivir finamente a expensas de su prima pues es una mujer sin oficio y beneficio. Noemí no deja de halagar a Leonela a quien le dice que en el lugar en el lugar en el que vive, hay una artista que le recuerda una pintura que le recuerda mucho a ella. Leonela se intriga. En ese momento entran Estivaliz y Sebastián, quien se asombra ante la belleza de Leonela. Ella también se asombra ante la presencia de él.

Esperanza sirve el té y le pide a Cleotilde que deje de preocuparse, pues han pasado muchos años desde que ella y Ángela llegaron a la casa, huyendo de la maldad de Leonela. Cleotilde asegura tener mucho miedo de que esa mujer no haya muerto en el incendio, sin embargo Esperanza le da ánimos. Las mujeres se reúnen con Ángela, quien cree que debe vencer sus miedos y decide salir al exterior.

Leonela habla con Sebastián, a quien deja enganchado, despertando celos en Estivaliz, quien asegura a Nuria que Leonela solamente es una trepadora. Nuria sabe que su nueva amiga es buena y por lo tal le pide a Estivaliz que no se atreva a insultarla.

Augusto piensa en Leonela, seguro de que es una mujer encantadora y hechizante que lo ha fascinado por su agilidad para los negocios. Decide que invertirá dinero con ella.

Leonela visita a Nuria y le lleva unos regalos formidables, alegrándole la tarde. Leonela le agradece a Nuria el haberle brindado su amistad y las puertas de su casa. Aprovecha para hacerse la víctima y a base de mentiras enternece a la mujer, quien no puede creer que Leonela siempre haya sufrido por la maldad de un hombre que le mató a su familia y que Alonso a veces hasta la golpee.

Alonso recibe una nota anónima que le advierte que tenga mucho cuidado con su esposa, la cuál solamente desea arrebatarle lo que tiene. Decide ignorar la nota seguro de que todo se trata de una calumnia contra su mujer.

Diego habla con Mía sobre sus sentimientos. Le recuerda que en el pasado ellos fueron novios y se amaron. Mía asegura que al lado de Enrique es feliz. Diego insiste en que Enrique es solo un bueno para nada que quiere sacar ventaja de su relación amorosa. De cualquier forma Mía no entra en razón y está segura de que Enrique es el hombre al que ella ama.

Leonela da sus medicamentos a Alonso, quien le jura que siempre la ha amado y que por ello todo su testamento está a su nombre. Leonela se sorprende ante la noticia y finge llorar, haciéndole creer a Alonso que ella es buena, argumentando que no merece nada, pues ella lo ama por lo que es. En el fondo desea que muera pronto para tomar posesión de todo.

Augusto se atormenta por el pasado, del cuál está arrepentido. Se pregunta si existirá algún testigo de lo que hizo para tener dinero y así trabajar hasta lograr obtener el emporio que ahora posee. Es interrumpido por Nuria, quien le cuenta cómo Leonela de Faberman es maltratada por Alonso, su marido.

Estivaliz habla con Enrique, quien le asegura que en cuanto tenga dinero, tras casarse con Mía, hará todo lo que siempre soñó. Estivaliz lo previene, pues ella pensaba lo mismo y aunque tiene dinero no es completamente feliz pues Sebastián la ignora por completo. Enrique asegura que su caso será diferente pues él es hombre, y si su esposa no le da lo que el desea como marido, lo buscará en otra parte.

Alonso recibe la llamada telefónica de un hombre que le asegura que su esposa solo desea quitarle toda su fortuna. Cuando Alonso pregunta quién habla, el hombre le asegura ser el amante de Leonela ¡a quien ella cree muerto! Habiéndose enterado del pasado de Leonela, Alonso se alarma y llama a su abogado, al que le dice que la conducta de su mujer no ha sido buena, por lo que cambiará su testamento. Leonela escucha todo y, alarmada, decide que es tiempo de actuar por lo que entra al despacho de su marido y le confiesa la verdad: Ella lo detesta y se casó con él por su dinero. Alonso se altera y le pide a Leonela que le de sus medicinas pero la mujer se niega, esperando a que su marido fallezca. Alonso suplica hasta no poder más y morir. Leonela sonríe malévolamente asegurando que, ahora sí, todo será suyo y de nadie más. Ríe a carcajadas para entonces llorar, desconsolada. Hace una llamada por teléfono, suplicando ayuda pues su marido ha muerto.

Noemí discute con Estivaliz, quien la acusa de ser una arrimada. Noemí le hace saber a la mujer que la única arrimada es ella, que se ha casado por ambición, aunque su marido no la quiera. Estivaliz confiesa a Noemí cuanto la desprecia. Noemí le asegura que el odio es mutuo.

Fausto le propone a Augusto darle una oportunidad a Enrique en las empresas pero Fausto teme a que Enrique no cumpla como debe, sin embargo por su amigo decide darle una oportunidad. Enrique espera tener un puesto ejecutivo en el que no deba trabajar tanto mas se lleva una sorpresa al saber que solo será asistente de su padre.

En su oficina, Sebastián habla con Diego, al que le asegura que Leonela es una mujer que lo ha impresionado demasiado. Diego hace bromas a su amigo, al que le dice que quizás se ha enamorado de esa misteriosa mujer. Los interrumpe Augusto, quien les dice que acaba de enterarse que Alonso Faberman, el marido de Leonela, ha muerto.

Hortensia le dice a Nuria que la presencia de Noemí en su casa no es buena. Noemí las escucha y le asegura a Hortensia que su presencia es indispensable para que Nuria, su prima, se encuentre del todo bien, sobre todo que ahora que está enferma, muchas mujeres querrán acercarse a Augusto.

Enrique le asegura a Diego que pronto ascenderá en las empresas, cuando se case con Mía, pues al pasar a formar parte de los Lombardo, todo le pertenecerá. Diego, que está enamorado de Mía, lamenta que la muchacha esté enamorada de un patán como Enrique.

Los Lombardo acuden al entierro de Alonso y le dan el pésame a Leonela, quien llora amargamente al saberse sola. Nuria le asegura que ella la ayudará y protegerá por lo que le pide que se vaya a vivir a su casa una temporada. Leonel ase niega, pero en el fondo está feliz pues ha conseguido fácilmente lo que siempre se ha propuesto. Augusto insiste a Leonela para que acepte la proposición de Nuria. Estivaliz le exige a Sebastián que convenza a sus padres de que llevar a Leonela a la mansión es una locura, pero Sebastián cree que él no puede interferir en las decisiones de sus padres, los cuales son dueños de la mansión. Los Lombardo se marchan, dándole por última vez el pésame a la mujer. Al encontrarse sola en el panteón, Leonela es sorprendida por Everardo ¡quien le da el pésame! Leonela se sorprende, pues lo creía muerto. Él le asegura que está vivo y coleando y que ahora que ha enviudado, quiere casarse con ella. Leonela se niega pues tiene otros planes. Everardo se burla de ella, asegurándole que ningún plan ha cambiado y que ella está en deuda con él pues quiso matarlo como a Ángel Torrealba y como seguramente mató a Alonso Faberman. Leonela le asegura que le dará mucho dinero para que se marche lejos pero Everardo no quiere dinero ¡Quiere ser el legítimo esposo de Leonela Rambal de Faberman! Ella se niega. Le asegura que jamás se casaría con alguien tan despreciable como él. Entonces Everardo la toma en sus brazos y la besa forzosamente. Ella le corresponde y ambos hacen el amor ardientemente. Everardo le pide a Leonela que se casen y ambos disfruten juntos de la fortuna de Ángel y Alonso. Leonela se niega, asegurando que tiene en sus manos a un pez aún más gordo del cuál piensa sacar provecho.

Noemí le dice a Nuria que llevar a vivir a Leonela a su casa es una locura, pues es una mujer muy guapa que puede tentar tanto a Augusto como a Sebastián. Nuria pide a su prima que no exagere pero Estivaliz está de acuerdo con Noemí y asegura que Augusto se nota entusiasmado con Leonela, así como Sebastián la mira siempre de una manera diferente a como mira a los demás. Nuria entonces decide que Leonela no vivirá dentro de la mansión, si no en el chalet.

Sebastián habla con Augusto sobre Leonela. Ambos hombres muestran su emoción hacia esa mujer. Sebastián entonces dice a su padre que desea separarse de Estivaliz.

Mía es víctima de los celos de Enrique, quien le prohíbe que le dirija la palabra a Diego. Mía no desea hacerlo pues Diego es el mejor amigo de Sebastián y también lo es de ella, pero Enrique hace una escena infantil que avergüenza a la muchacha.

Leonela ha llegado a la mansión Lombardo. Son Nuria y Augusto, en compañía de Hortensia, quienes la instalan en el chalet donde vivirá. Leonela llora y les agradece su ayuda y compañía, pues tiene permitido entrar a la mansión a sus anchas. Y sabe aprovecharlo, pues mas tarde sorprende a Augusto en su despacho, donde hablan de lo sola y triste que se siente. Augusto la abraza y la consuela y entonces ella aprovecha para besarlo. Después se disculpa, asegurando que solamente tuvo un arranque. Se retira a su chalet, donde ríe malévolamente jurando que Augusto se enamorará de ella.

Ángela le cuenta a Noemí quien es la mujer del cuadro que tanto le intriga. Noemí se sorprende al escuchar la historia de Ángela, por lo que sospecha que Leonela es esa mujer. Cree que debe advertir a su prima de quién es la mujer que ha llegado a vivir a su casa. Decide comprarle el cuadro a Ángela, quien encantada se lo vende. Noemí no le dice a la muchacha que ella conoce a Leonela.

Leonela habla con Sebastián, quien le cuenta sobre los problemas que tiene con Estivaliz. Leonela se siente fascinada con el hombre, al que asegura siempre soñó tener un marido como él. Ambos están a punto de besarse pero ella se niega, asegurando estar confundida pues la muerte de Alonso le ha afectado demasiado.

Diego y Enrique tienen un enfrentamiento en las empresas Lombardo debido a los celos de Enrique, quien le asegura a Diego que si se acerca a su prometida lo lamentará. Fausto le suplica a su hijo que se tranquilice. Augusto interviene y le asegura a Enrique que si sigue causando problemas no tendrá otro remedio mas que el de correrlo.

ABRIL 2009. Everardo se presenta en la mansión Lombardo y Nuria lo recibe. Le pregunta quién es y en ese momento entra Leonela, quien le dice que Everardo es su único pariente, el cuál está de visita en la ciudad y ha ido a darle el pésame. Entonces Nuria lo recibe de manera espléndida y se sorprende con todas las mentiras que Everardo y Leonela le cuentan sobre su parentesco y niñez. Son descubiertos por Noemí, quien trata con frivolidad a Leonela y Everardo. Pide hablar en privado con Nuria, a quien le dice que Leonela no es una mujer de la que se puedan fiar. Nuria asegura que Leonela es buena.

Mía conoce a Everardo y se queda sorprendida ante él. Everardo igual se sorprende con la muchacha, incomodando a Leonela, quien le asegura a Mía que Everardo es un pariente. Aparece entonces Enrique, quien al darse cuenta de que Everardo mira a su prometida con insistencia, decide que se marchen. Nuria entra en escena nuevamente y le propone a Everardo que se instale con Leonela el tiempo que estará en la ciudad.

Esperanza le dice a Ángela que le ha conseguido a un promotor que desea hacer una exposición de todas sus pinturas. Ángela siente felicidad pero al mismo tiempo temor pero Cleotilde la anima. Ángela acepta entonces la oferta, segura de que las dudas no le sirven de nada. Promete que cambiará y se olvidará de Leonela Rambal.

Enrique y Estivaliz se encuentran en secreto. Ambos hacen el amor en un motel y aseguran que cuando emparienten, sus relaciones amorosas no terminarán. Estivaliz le suplica a Enrique que la embarace, pues debe tener un hijo para que Sebastián desista de su idea de divorciarse. Hablan sobre la nueva mujer viviendo con los Lombardo. Estivaliz teme a que su marido esté interesado en Leonela.

Leonela camina por los jardines de la mansión, pensando seriamente en lo que debe hacer para que las cosas no se le salgan de las manos. Es sorprendida por Sebastián, quien le dice que sus inversiones han tenido resultado y que su fortuna se ha duplicado. Sebastián se confiesa ante Leonela: Su matrimonio es un desastre y Estivaliz no es como el pensaba. Leonela le aconseja que se divorcie y él asegura que Estivaliz no desea hacerlo. Entonces Leonela le aconseja que lo haga sin pedirle opinión a su mujer, pues solo así quedará libre. Él se pregunta qué hará al quedar libre y Leonela le dice que debe buscarse a otra mujer. ¿A quién? Pregunta él, y Leonela le dice que a ella, para entonces besarlo apasionadamente.

DIAS DESPUES: Leonela tiene un comportamiento dulce durante una cena con los Lombardo, acompañada de Everardo, quien habla con Sebastián y Augusto de negocios importantes. Mientras los hombres se entretienen, Leonela habla con Nuria de lo fabulosa que es su familia. Estivaliz se retira, pues no soporta la presencia de Leonela, a quien Sebastián no deja de mirar insistentemente, dándose Everardo cuenta de ello. Leonela siente cansancio por lo que se despide de todos. Al retirarse a su chalet es alcanzada por Noemí, quien le pregunta qué es lo que busca en la mansión. Leonela no entiende a la mujer y le asegura ser solo amiga de la familia. Noemí le exige que se quite la máscara, pues sabe que estuvo casada con Ángel Torrealba y que su supuesto pariente no es más que su amante, el antiguo novio de la hija de Ángel. Leonela se sorprende al saberse descubierta.

Leonela pone sobre aviso a Everardo acerca del descubrimiento de Noemí. Everardo le dice que quizás lo mejor es que los dos se marchen a donde nadie los conozca. Leonela se niega rotundamente. Al preguntarle Everardo entonces qué harán, la malvada mujer le responde que deben eliminar a Noemí.

Estivaliz se encuentra en una zona alejada de la mansión con Enrique, con quien se besa apasionadamente. Ambos son vistos por Leonela.

Ángela se encuentra montando una exposición con el artista Michel Gian Marco, quien se ha interesado profundamente en su trabajo. La exposición se inaugurará el fin de semana por lo que Ángela se encuentra nerviosa. Michel le asegura que todo saldrá bien y que su obra será espectacular, principalmente por el cuadro de la mujer en el infierno.

Leonela peina a Nuria, a quien le dice que Noemí no es buena, ya que se aprovecha demasiado de ella. Nuria asegura que Noemí es meticulosa pero que no es mala. Leonela roba una joya de la mujer y entonces le sugiere que tenga cuidado con sus cosas, pues escuchó a Noemí hablando por teléfono con un joyero, al que le ofreció algo de mucho valor.

Augusto y Fausto se encuentran felices por los negocios que han hecho con Leonela Faberman, pues sus incrementos son mayores. Augusto le confiesa a su amigo estar fascinado con esa mujer.

Nuria descubre que le hace falta una joya. Hortensia la busca por todas partes sin hallar nada por lo que, al recordar las palabras de Leonela, Nuria va a la habitación de su prima, a esculcar. Noemí asegura que ella no ha tomado nada pero la joya aparece entre sus cosas. Nuria le exige a su prima que se marche de la mansión inmediatamente. Al salir de la habitación Nuria y Hortensia, entra Leonela, quien se burla de Noemí, a la que truena los dedos para que se de prisa y se marche. Noemí descubre que todo fue una trampa y jura que se vengará, por lo que antes de marcharse habla con Estivaliz, a quien le cuenta lo que sabe de Leonela. Estivaliz entonces decide que la desenmascarará, pues no desea que Leonela Faberman siga viviendo en la mansión.

Las empresas Lombardo patrocinan la exposición de Ángela, por lo que reciben invitaciones especiales. Augusto y Nuria no desean ir. Estivaliz le pide a Sebastián que asistan. Leonela se anota para ir y Estivaliz le deja claro que no desea que se le acerque a su marido. Entonces Sebastián se niega a ir pero Leonela le insiste que acompañe a su esposa. Estivaliz le exige a Leonela que les cuente a todos quién es Ángel Torrealba y porqué ella goza de una gran fortuna. Todos insisten para que Leonela cuente la verdad pero la mujer, nerviosa, asegura que pronto, muy pronto, se los contará. Se retira a su chalet y le pide a Everardo que la ayude a hacer algo para no ser descubierta. Everardo la besa y le promete que la ayudará.

Sebastián conoce a Ángela en la exposición y ella queda enganchada a él, pues le ha gustado demasiado. Estivaliz se sorprende al ver el cuadro de la mujer en el infierno. Es el cuadro del que Noemí le habló. Aparece Noemí, quien le insiste que mire bien y se de cuenta de que Leonela Faberman es una impostora. Son vistas a lo lejos por Everardo, quien al percatarse de que Noemí se aleja de Estivaliz, se acerca a ésta y le asegura que Sebastián se encuentra en el estacionamiento besándose con Leonela. Estivaliz acude de inmediato al estacionamiento y busca a su marido. No lo encuentra. Un taxi se acerca a ella y acelera, arrollándola violentamente. ¡Es Leonela! ¡Disfrazada de Taxista! Sale huyendo inmediatamente del estacionamiento, dejando a Estivaliz muerta.

Everardo se sorprende al ver la pintura de Leonela y en ese momento Sebastián se le acerca, sorprendiéndose también por el parecido. Everardo asegura que Leonela se sintió mal como para ir a la exposición. Sebastián busca a su mujer pero no la encuentra. Se impacta al saber que alguien ha muerto en el estacionamiento, en un supuesto asalto, y que la víctima es Estivaliz. También Noemí se sorprende, sin percatarse de que Everardo estuvo en la exposición y que salió del lugar siendo visto por Cleotilde, quien no sabe si decirle o no a Ángela que lo ha visto.

Leonela ha llegado a su chalet sin que nadie se percate de su llegada. A su puerta toca Nuria por lo que se pone nerviosa. Rápidamente se pone un abata para dormir y atiende  ala mujer, quien asegura tener un mal presentimiento. Leonela la consuela hipócritamente y se sorprende cuando Nuria le pide que, cuando muera, se case con Augusto, el cuál ha mostrado cierto interés en ella.

Augusto y Diego se impactan al saber que Estivaliz ha muerto y acuden a apoyar a Sebastián, quien siente remordimientos por la manera en que fue su trato hacia su esposa. En la funeraria Nuria consuela a su hijo mientras que Leonela lo consuela asegurándole que le espera algo quizás mejor. Everardo siente celos y al estar a solas con Leonela le pide que no sea tan cínica. Leonela asegura que el cinismo siempre ha hecho que las cosas le salgan como lo desea.

Cleotilde le cuenta a Esperanza que ha visto a Everardo. Ángela las sorprende y llena de temor le pide a Cleotilde que le diga todo. Cleotilde se lo cuenta a Ángela, quien cree que quizás Leonela se encuentra en la ciudad. Esperanza les aconseja a las dos mujeres que sean fuertes y enfrenten al pasado. Ángela está de acuerdo, pues finalmente como pintora tiene otro nombre: Regina Madrigal.

Noemí lleva a Nuria a la galería de Ángela, donde le muestra la pintura de Leonela. Le demuestra que la mujer es la misma y que la pintura la hizo su hijastra, Ángela Torrealba.

Leonela se sorprende al ver en los diarios una imagen de Ángela, en su exposición, y al ver al fondo a Everardo hablando con Sebastián, la noche en que Estivaliz murió. Es interrumpida por Everardo, a quien le dice que Ángela está viva, y que es la pintora Regina Madrigal. Al ver la imagen, Everardo asegura que esa mujer es Ángela.

Nuria aún cree que Leonela es inocente de lo que Noemí la acusa por lo que decide que hablará con su amiga. Antes lo comenta con Mía, quien cree que Leonela es misteriosa pero no la cree capaz de hacer fechorías. Sebastián se encuentra con ellas. Asegura estar más tranquilo y al tocar el tema de Leonela, les dice a su madre y hermana que desea casarse con esa mujer. A Noemí le cae bomba la noticia.

Noemí le dice a Cleotilde que ella sabe en donde se encuentran Ángela y Everardo, su amante. Cleotilde no puede soportar la idea de que estén tan cerca por lo que teme por Ángela.

Ángela habla con Michel sobre la exposición. Él le dice que algunas de sus pinturas se han vendido muy bien y que la gente ha quedado maravillada con la de la mujer en el infierno. Ambos caminan hacia esa pintura, la cuál es propiedad de Noemí. Ángela se impacta al ver a Leonela frente a la pintura, como si la estuviera aguardando. Leonela le pregunta a la muchacha si la ha extrañado. Ángela finge no conocerla y Leonela le dice a Michel que Regina Madrigal es una impostora, pues su verdadero nombre es Ángela Torrealba. Ángela sale de la galería a prisa, causando eso gracia a Leonela, quien al ver nuevamente la pintura hace gestos de inconformidad, mientras que Ángela camina por las calles con Michel detrás de ella, tratando de detenerla. Ángela se detiene al verse frente a Everardo, quien le dice que tienen que hablar. Ángela lo abofetea y le dice que no tienen absolutamente nada de que hablar.

Enrique le propone matrimonio a Mía, quien le pide que esperen. Él se enfada y dice estar harto de tanta espera. Entonces Mía lo acepta y él la llena de besos asegurándole que serán muy dichosos. En ese momento aparece Diego y a Ángela se le ilumina el rostro. Sale del lugar y Enrique le presume a Diego su futuro matrimonio.

Sebastián le habla a Leonela sobre sus sentimientos. La besa apasionadamente y ella le corresponde. Sebastián le pide que sea su esposa y ella le asegura que su amor no puede ser, pues ambos han enviudado recientemente pero ese motivo para Sebastián es una razón más para que se unan.

Augusto pone el grito en el cielo cuando Nuria le dice que Sebastián desea casarse con Leonela. Asegura que jamás aceptará esa boda y se sorprende cuando Nuria le pregunta si está celoso. Nuria confiesa saber que Augusto está interesado en Leonela.

Ángela le dice a Cleotilde lo que le ha sucedido y cómo se enfrentó a Leonela. Cleotilde teme que Leonela les quiera hacer algo y Noemí les asegura que Leonela no se atreverá a absolutamente nada.

Enrique toma en un bar elegante y es sorprendido por una mujer mayor que él, quien se acerca pues Enrique le ha gustado. Asegura estar interesada en hombres tan atractivos como él pero a Enrique no le interesan las mujeres mayores. La mujer, de nombre Diana le muestra un cheque y le pide que le ponga precio. Everardo toma el cheque y besa a la mujer y le asegura que se han entendido bien. Los dos van a un motel, donde hacen el amor.

Augusto le cuenta a Fausto sobre los planes de Sebastián con Leonela. Fausto le aconseja a su amigo que se olvide de Leonela, la cuál es joven para él y disfrute los días que le quedan al lado de Nuria. Fausto se sorprende cuando Augusto le dice que Nuria ya sabe que él está interesado en Leonela.

Nuria le cuenta a Leonela sobre la pintura que hay, con una mujer muy parecida a ella, Leonela le asegura a Nuria que todo se debe a una casualidad. Hablan sobre los sentimientos de Sebastián y de Augusto, por lo que Leonela decide que abandonará la mansión Lombardo. Nuria le suplica que no lo haga.

Ángela se encuentra casualmente con Sebastián, quien la reconoce. Ambos hablan sobre el trabajo de ella y las cosas que le ilusionan. Sebastián se enternece con la mujer y le pide que se vuelvan a ver. Ella le da su número telefónico y él le promete que le llamará.

Everardo le pide a Augusto que lo ayude, pues desea trabajar y no sabe donde ni a quién acudir. Augusto le dice que su único deber es cuidar de leonela, por lo que se le pagará por ello. Everardo maldice a Augusto, pues el sueldo de guardaespaldas no le es suficiente para sus caprichos.

Olivia felicita a Enrique por su futuro matrimonio con Mía. Fausto se opone a esa boda pues teme a que por ello su amistad con Augusto termine, ya que no confía en la buena voluntad de su hijo. Olivia acusa a Fausto de ser un padre demasiado dominante y exigente. Enrique por su parte asegura a su padre que la boda entre él y Mía les conviene a todos.

Diego le pide a Mía que medite acerca de su boda, pues Enrique no tiene nada que ofrecerle y quizás solo se casa con ella por escalar socialmente. Mía asegura estar consciente de ello pero también temerle a Enrique, quien es celoso y agresivo. Diego le pide que recapacite y que, aunque no regrese con él, se olvide de Enrique.

Leonela y Sebastián se ven en el chalet y allí ella lo rechaza, creyendo que solo así podrá encapricharlo más rápido. Al marcharse él, Everardo le exige a Leonela que termine sus encuentros con el hombre. Leonela le asegura a Everardo que eso jamás sucederá pues ella desea emparentar con los Lombardo para llevar a cabo su venganza. Everardo estalla y le exige a Leonela que se olvide de la estupidez de llevar a cabo una venganza por algo que hasta ella desconoce pero Leonela no quiere. Está segura de que los Lombardo son los culpables de la muerte de su padre, al cuál juró, en su lecho de muerte, vengarse de aquellos que les hicieron daño. Everardo no tolera más las palabras de Leonela por lo que la abofetea para que reaccione. Ella le devuelve el golpe con dos fuertes cachetadas. Ambos forcejean y como final deciden consumar su pasión. Hortensia descubre a Leonela besándose con su amante, por lo que se asombra. No son primos si no ¡amantes! No sabe si hablar o callar, pues teme por la salud de Nuria.

Sebastián se siente nervioso, extraño, por lo que recuerda a Ángela y decide llamarle por teléfono. Ángela acepta salir a cenar con él por lo que Sebastián se ducha y arregla. Sale hacia la casa en la que vive Ángela y allí la recoge. Se sorprende al apreciar la exuberante belleza de la muchacha, quien aunque dulce, también irradia sensualidad. Ambos lo pasan muy a gusto y Sebastián le pide que le permita volverla a ver. Leonela teme enamorarse de él.

Augusto piensa demasiado en Leonela. Nuria lo contempla y le pide que, si ella falta alguna vez, él se case con una mujer que valga la pena. Que sea guapa e inteligente… como Leonela Rambal. Augusto se sorprende ante la petición de su mujer, a quien abraza y asegura que siempre la amará.

Leonela y Sebastián hablan sobre sus vidas y cómo las desean rehacer. Sebastián le asegura a Leonela estar confundido, pues aunque ha conocido mujeres, ella le atrae demasiado desde el primer momento en que la vio. Ambos están a punto de besarse y son sorprendidos por Hortensia, quien le avisa a Sebastián que Nuria y Augusto le esperan. Al quedarse las dos solas, Hortensia le exige a Leonela que le diga qué es lo que busca en la mansión de los Lombardo, asegurándole saber que tanto ella como Everardo no son parientes, si no amantes. Leonela se sorprende al saberse descubierta y le asegura a Hortensia que está equivocada. Al estar a solas en su chalet, Leonela estalla en furia y asegura que eliminará a Hortensia pues sus planes y todo lo que ha logrado no puede venirse abajo.

Ángela piensa mucho en Sebastián y le asegura a Cleotilde estar enamorándose. Cleotilde insiste en que deben huir antes de que Leonela las encuentre pero Ángela asegura no tener miedo y al estar en la galería se encuentra cara a cara con su antigua madrastra, quien le asegura que aunque se haga llamar Regina Madrigal, sabe perfectamente que es Ángela. La muchacha lo niega pero Leonela insiste por lo que Ángela le suplica que deje de acosarla y se marche. Leonela le recuerda como disfrutó el ver retorcerse a Ángel Torrealba, agonizante, como un gusano, suplicando piedad para no morir. Ángela llama a la seguridad de la galería para que saquen a Leonela pero esta se marcha por su propia cuenta no sin antes advertirle a Ángela que, si sigue interponiéndose en su camino y no desaparece de su vida, puede correr con la misma suerte. Ángela entonces llora al confirmar que, en efecto, su padre fue asesinado.

MAYO 2009. Noemí nota a Hortensia muy angustiada. Hortensia le cuenta lo que sabe acerca de Leonela. Noemí entonces cree que con esa información y con el cuadro, así como la historia de Ángela, tiene a Leonela en sus manos para hundirla y desaparecerla definitivamente de la mansión de los Lombardo.

Sebastián se encuentra casualmente con Ángela, con quien decide tomarse un café. La dulzura de la muchacha lo enternece. Al hablar, los dos se besan apasionadamente. Al recordar las amenazas de Leonela, Ángela le pide a Sebastián que no la vuelva a buscar y se marcha sorpresivamente, confundiéndolo.

Leonela no deja de pensar en Sebastián. Cree que está enamorada de él. Decide hablar con Nuria y allí, sin querer, escucha que Hortensia desea decirle algo acerca de ella, por lo que interrumpe y le pide a la sirvienta que las deje a solas. Hortensia se resiste, alegando que Nuria debe tomar sus medicamentos pero Leonela se las ingenia para que Nuria le pida al ama de llaves que se marche. Es entonces que Leonela llora ante Nuria y le asegura sentirse muy sola y confundida pues solo tiene a Everardo en el mundo pero no es suficiente. Nuria le pide a Leonela que cuando ella muera, se case con Augusto. Dentro de si, Leonela, molesta, llama a Nuria estúpida, pues le ofrece a su marido en vez de ofrecerle a su hijo, del cuál ella está enamorada, sin embargo se hace la mártir y le suplica a Nuria que no le pida esas cosas pues ella, Nuria, vivirá muchos años más para hacer feliz a su marido.

Ángela llora amargamente en la galería y es sorprendida por Michel, quien la consuela. Y al que asegura estar cansada de huir pero teme enfrentar el pasado. Él le pide que lo deje ayudarla a olvidarlo todo y que le de una oportunidad. La besa con cariño, tiernamente, sorprendiéndola. Ángela se disculpa con el artista pues no lo ama pero él le pide solo una oportunidad para tratar de hacerla feliz ya que, si ella no llega a encariñarse con él, lo aceptará y se resignará con ser solo su amigo. Nuevamente la besa y Ángela le corresponde. Son vistos por Sebastián, quien al contemplar tal escena, decide marcharse sin ser visto.

Enrique y Fausto tienen una fuerte discusión, por lo que Fausto le exige a su hijo que busque un nuevo trabajo y construya su futuro solo, pues no puede mantenerlo después de que se case. Enrique es consolado por su madre, Olivia, quien no puede defenderlo, por lo que el muchacho se marcha a un bar a emborracharse. Es allí donde conoce a Myriam Bonet, una misteriosa y elegante mujer que queda prendida a la belleza del muchacho, a quien le pregunta qué es lo que le sucede. Enrique asegura estar metido en graves problemas. Le cuenta a Myriam sobre su boda y sobre la situación con sus padres. Myriam le asegura que eso tiene solución. Cuando Enrique le pregunta cómo solucionará sus problemas, ella lo acaricia y le asegura que en ella puede encontrar a una amiga que lo puede ayudar. Enrique pregunta a cambio de qué y ella le responde que a cambio de él. Lo besa desinhibidamente. Ambos se van a la cama y fornican con despampanante ardor.

Noemí acorrala a Everardo con preguntas, asegurándole estar segura de que él no es primo de Leonela, si no su amante. Ante el acoso de Noemí, éste la amenaza asegurándole que no lo conoce y que si insiste en irritarlo, en verdad lo conocerá. Noemí lo desafía, asegurándole tener la más grande prueba de que él y Leonela son amantes y de que ella no es quien asegura ser. Everardo le asegura que eso no sucederá y la sacude violentamente. Al soltarla ella cae y se golpea fuertemente en la cabeza, perdiendo el conocimiento, por lo que él trata de despertarla pero no puede. Son descubiertos por Leonela, quien le asegura a Everardo ser un completo imbécil. Tratan de sacarla de la mansión pero cuando el la carga, son sorprendidos por Sebastián, a quien aseguran que Noemí se ha desmayado. La llevan a su habitación, donde finalmente reacciona. En el chalet, Everardo asegura que si Noemí confiesa que él la empujó, entonces están perdidos. Leonela lo abofetea y le exige que se largue por un tiempo, donde nadie pueda encontrarlo.

Olivia reclama a Fausto ser tan duro con Enrique, sin embargo esta vez Fausto no da su brazo a torcer ante las súplicas de su esposa, asegurando que Enrique debe poner los pies en la tierra y aceptar que si no hace algo por si mismo, estará perdido.

Myriam queda más que satisfecha con los servicios sexuales de Enrique, al que le da una fuerte suma de dinero para que se ayude temporalmente. También le da su tarjeta, asegurándole que, cuando ella vuelva a la ciudad, se volverán a ver. Ambos se besan fuertemente.

Noemí asegura a Nuria, Sebastián y Hortensia que solo perdió el conocimiento. Pide quedarse a solas con Hortensia, a quien le cuenta la verdad de las cosas. Hortensia se alarma al saber que la familia Lombardo posiblemente está en peligro.

Sebastián se encuentra en el comedor con Leonela, quién asegura estar hambrienta después de una larga jornada de trabajo. Augusto se reúne con ellos y también Nuria y Mía, por lo que cenan juntos, en armonía. Sebastián pregunta por Everardo y Leonela asegura que su primo tuvo un imprevisto por lo que tuvo que viajar de última hora. Hortensia interrumpe y pide a Leonela que les cuente a qué se dedica Everardo y a donde ha ido, y porqué siendo parientes se reencontraron en la ciudad. Leonela mira con odio a Hortensia y cuenta una sarta de mentiras, convenciendo a toda la familia. Sebastián le toma la mano y le asegura estar sorprendido pues ella es una mujer excepcional.

Cleotilde se siente feliz por el noviazgo entre Ángela y Michel, quienes parecen estar muy tranquilos. Michel asegura a todos en la casa de huéspedes que hará muy feliz a Ángela, pues es lo que se merece. Ángela se siente contenta pero no puede apartar de su mente a Sebastián.

Everardo se ha instalado en un hotel. Maldice a Noemí por el lío en el que se puede meter. Recibe la visita de Leonela, a quien le pregunta qué harán. Leonela, Letal como siempre, sugiere que pongan punto final a todo por lo que decide que hora de Nuria ha llegado a su límite, así que la asesinará.

Mía se siente terriblemente confundida acerca de su relación con Enrique, a quien ama pero con quien no está segura de querer formar una familia. Acude a Diego para que él la aconseje. Diego le pide que analice bien las cosas y esté segura de que Enrique es el hombre con el que quiere hacer su vida o de lo contrario se condenará y será completamente infeliz. Mía confiesa sospechar que Diego no la ama como dice.

Diana busca a Enrique, al que le pide que se vean. El muchacho le asegura no querer tener nada que ver con ella pues está completamente enamorado de su prometida. Diana se burla de él, asegurándole saber que entre él y Myriam Bonet hay algo más que amistad. Enrique cuelga el teléfono.

Noemí llama por teléfono a Ángela, a la que le dice lo que ha sucedido al enfrentar a Everardo. La pone sobre aviso por lo que Cleotilde se alarme y le pide a Ángela que huyan lejos. Ángela decide que no es tiempo de huir y que enfrentará a Leonela, pues está cansada de sentir miedo.

Leonela hace unos negocios excelentes con Augusto, quien le confiesa estar enamorado de ella. Augusto le pide que le corresponda y se casen cuando Nuria falte. El comentario hace feliz a Leonela, quien asegura dentro de sí que no falta mucho para que Nuria desaparezca completamente de la faz de la tierra. Leonela besa apasionadamente a Augusto, fingiendo satisfacción, segura de que tiene al hombre en sus manos.

Hortensia pone sobre aviso a Nuria, a la que asegura que Leonela es mala y que esconde algo, así como escondió que Everardo es su amante y no su primo. Nuria cree que Hortensia solamente está celosa de Leonela y le pide que guarde la compostura y deje de inventar tantas cosas. En ese momento aparece Ángela acompañada de Noemí. Ángela le asegura a Nuria que Hortensia no miente y que ella, la misma Ángela, sabe qué es todo lo que Leonela esconde de su pasado. Nuria les pide a Noemí y Hortensia que la dejen a solas con Ángela, quien le revela su identidad y le cuenta todo lo que sabe acerca de Leonela Rambal de Torrealba.

En el hotel en el que se hospeda, Everardo conoce a Myriam. Se sorprende al verla alejarse en compañía de Enrique, el prometido de Mía. En seguida se encuentra con Diana, quien le asegura estar ansiosa por repetir lo que hacen desde la noche anterior. Ambos se besan y acuden a un cuarto del hotel a consumar sus mas sucias y bajas pasiones.

Al llegar a la mansión Lombardo, Leonela es sorprendida por Nuria, quien la trata con amabilidad para después preguntarle por Ángel Torrealba y la hija de éste, los cuales murieron en un incendio por su culpa, así como de todos los hombres a los que ha embaucado para acrecentar su fortuna. Leonela se sorprende pero recupera fuerza y confiesa todo, asegurando que los próximos en morir serán Augusto y Sebastián, pues el padre de Augusto dejó en la ruina a la familia de Leonela hace muchos años. Nuria corre a la mujer de su casa pero Leonela se niega a Marcharse. Ambas forcejean y Nuria se desmaya pues se siente mal. Entonces Leonela la ayuda a morir, asfixiándola con una almohada. Leonela, al darse cuenta de lo que ha hecho, se cerciora de que nadie la haya visto y sale rápidamente de la mansión sin dejar una sola evidencia de su presencia.

Ángela les cuenta a Michel, Cleotilde y Esperanza lo que le ha confesado a Nuria. Esperanza teme a que Leonela tome represalias. Ángela teme por Sebastián y su preocupación hiere a Michel, quien no se resigna a que su amada esté enamorada de otro hombre.

Sebastián asegura sentirse mal por el engaño de Ángela y también por la fuerte atracción que siente hacia Leonela. Diego le aconseja a su amigo que tome unas vacaciones para olvidarse de todas sus confusiones. Leonela interrumpe y le pide a Sebastián que la invite a cenar. Ambos se marchan y en el restaurante ella le asegura estar completamente enganchada a él, hasta el punto de creerse enamorada. Ambos se besan fuertemente y también deciden consumar sus pasiones.

Tras hablar sobre Leonela con Noemí, Hortensia decide buscar a Nuria para preguntarle qué es lo que Ángela le ha dicho. Se sorprende al encontrarla desmayada y se alarma aún más al percatarse de que ha muerto. Entra en pánico y acude a Noemí, quién no entiende como pudo ser posible que su prima muriera. Llaman por teléfono a Augusto para informarle lo sucedido.

Mía se encuentra con Everardo, quien la cuestiona sobre su novio, Enrique. Mía cree que Everardo está intrigando pero éste le asegura que ha visto a Enrique entrar a un hotel con una mujer mayor que él. Le anota los datos a Mía y se marcha, dejándola con la curiosidad de investigar por lo que la muchacha acude al hotel. Está a punto de descubrir a Enrique!!! Pero es sorprendida por Sebastián, quien le pregunta qué hace allí. Mía no contesta y se marcha con su hermano. Detrás de ellos sale Leonela, quien con alegría espera el momento en que los herederos Lombardo se enteren de la muerte de su querida madre.

Noemí llama Ángela y le pregunta qué sucedió entre ella y Nuria, al cuál murió después de su visita. Ángela se alarma y se siente culpable por la muerte de la mujer. Michel le asegura que ella no es culpable de absolutamente nada sin embargo Ángela sufre, creyendo que siempre que desea ayudar estropea todo.

Augusto no puede creer que Nuria esté muerta. Sabe que alguien habló con ella antes de morir y exige que le digan quién fue, pero ni Hortensia ni Noemí dicen una sola palabra. Mía y Sebastián se alarman al ver a su madre postrada en cama. Se estremecen al saber que Nuria ha muerto. Leonela entra en escena en ese momento y, con gran histrionismo, llora ante Nuria, fingiendo un enorme dolor. Tanto Mía como Augusto se aferran a ella, quien les promete que todo saldrá bien y que ella les ayudará a que el dolor pase. Noemí le exige que no sea hipócrita pues en el fondo lo que ella quería era que Nuria muriera para casarse con Augusto. Él calla a Noemí y le exige que se marche. La discusión confunde a Sebastián, quien al estar a solas con Leonela le pregunta si lo que Noemí dijo es verdad. Leonela asegura que Noemí ha quedado mal de la cabeza después del golpe que recibió.

En el funeral de Nuria, mucha gente de abolengo da el pésame a los Lombardo. Everardo hace acto de presencia intimidando a Noemí, a la cuál pide perdón por lo sucedido, sin embargo Noemí le asegura que llegará al fondo de todo y tanto él como Leonela serán delatados. Leonela interrumpe y le pide a Noemí que no meta las narices donde no debe o puede correr con la misma suerte que Nuria. Noemí se sorprende por las palabras de su enemiga.

Ángela, en compañía de Michel, Cleotilde y Esperanza, acude al funeral para dar el pésame a Hortensia y Noemí. Allí Ángela se acerca a Sebastián, a quien asegura tener en ella a una amiga para siempre. Ángela le cuenta que ella vio a Nuria unas horas antes de morir y confirmó que fue una mujer muy dulce. Trata de advertirlo de la maldad de Leonela y de lo que hace con los hombres pero Leonela se le adelanta y la señala ante Augusto como la mujer que provocó la muerte de Nuria por lo que Augusto estalla y llama a Ángela asesina y la corre de la funeraria. Ángela sale corriendo y llora en la calle. Leonela la alcanza y la abofetea exigiéndole que se aleje de su vida o de lo contrario ella misma la matará. Cleotilde aparece y abofetea a Leonela asegurándole que Ángela tiene quién la defienda. Leonela empuja a la mujer asegurándole que no es más que una infeliz criada que no sirve para nada. Cleotilde y Ángela desafían a Leonela, pues Ángela jura que encontrará las pruebas suficientes para hundirla y que entonces pagará por lo que le hizo a su padre. Leonela vuelve a la funeraria y consuela a Augusto. Eso causa celos en Sebastián y Mía se da cuenta por lo que trata de calmar a su hermano quien no puede, pues está completamente enamorado de Leonela.

Olivia aconseja a Enrique que, ahora que Nuria ha muerto, vuelva a pedirle matrimonio a Mía, pues deben aprovechar el momento para comprometerla y así poseer parte de la fortuna Lombardo. Diego no deja de observarlos.

Maximiliano Monfort, en compañía de su esposa, Isaura De la Vega y Monfort, acuden al entierro de Nuria para dar el pésame a Augusto, quien los presenta con sus hijos. Augusto busca a Leonela Rambal para presentarla y, cuando la presenta ante sus viejos amigos, Maximiliano se sorprende al verla y jura que sin duda alguna esa mujer es Leonela Santos, la hermosa hija de Leonel Santos y Felicia Rambal. Leonela asegura a Maximiliano que está equivocado pero él insiste en conocerla, así como conoció a sus padres antes de que estos fallecieran. Leonela se pone muy nerviosa por lo que sale huyendo del cementerio con Everardo detrás de ella, preguntándole quién es ese hombre. Leonela asegura que las cosas han cambiado y el pasado ha regresado para arruinar sus planes.

Enrique le pide a Mía que se casen y ella entonces le pide tiempo pues considera que no es el momento. Olivia interrumpe asegurando que el amor siempre tiene momentos. Entonces Diego aparece y les pide que no atosiguen a Mía. Enrique estalla y le arma un pleito a Diego, al que le pregunta si está enamorado de Mía Lombardo. Diego, con  vergüenza pero valiente, dice que sí, y confiesa que está enamorado de Mía desde hace mucho tiempo. Enrique trata de golpearlo pero es Diego quien lo pone en su lugar, deteniéndolo y exigiéndole que tenga respeto por el dolo de su novia y de sus familiares. Fausto aparece y  reprende a su hijo al que le exige que se marche. Pide perdón  a Mía, quien solo mira con desprecio a Olivia. Fausto le asegura a su mujer que, si se entera de una mas de sus calumnias para emparentar con los Lombardo, la dejará, pues nunca se imaginó estar atado a una mujer tan ambiciosa.

Noemí se acerca a Isaura, a la que no veía desde hace mucho y le pregunta cómo es que conoce a Leonela. Isaura le cuenta a su amiga que en realidad ella nunca conoció en persona a la hija del peor enemigo de su marido en el pasado, y que Leonela seguramente tendría como 15 años cuando sucedió la tragedia. Noemí le pide a su conocida que le cuente qué tragedia fue esa y entonces Isaura decide contárselo.

Ángela no deja de pensar en Sebastián y en lo solo que éste seguramente debe sentirse. Llora amargamente por estar atada a Michel, a quien no puede querer. Esperanza le aconseja que sea sincera consigo misma y que no se engañe ni engañe a otros.

Enrique se encuentra con Myriam, quien le da como regalo las llaves de un departamento que ha comprado para que los dos lo compartan. Enrique se contenta al ver el hermoso pent-house que su amante ha comprado para él. La besa apasionadamente y nuevamente los dos hacen el amor.

JUNIO 2009.  En su oficina, Augusto no deja de pensar en lo que Maximiliano le dijo: que Leonela Rambal en realidad se llama Leonela Santos, hija de Leonel y Felicia, viejos amigos suyos, a los que alguna vez les tendió la mano cuando más necesitados estuvieron, siendo engañado y embaucado por Leonel. Piensa detenidamente en la coincidencia de haber conocido a la hija de sus amigos y se pregunta porqué Leonela se presentó con el apellido Rambal y no con el Santos. Se pregunta si el conocerla fue coincidencia o si ya estaba todo planeado.

Isaura asegura a Maximiliano que Leonela Santos no es la misma niña que él corrompió en el pasado y a la que dejó huérfana tempranamente. Maximiliano también está seguro que esa mujer es la hija de Leonel Santos, el hombre que le arrebató cuanto poseía y de quien se vengó. Isaura no deja de repetir que la culpable de todo fue Felicia. Maximiliano ríe y le pregunta a Isaura si jamás superará que Felicia haya sido mejor que ella en todos los aspectos. Isaura ríe asegurando que Felicia no significó nada para ella y que finalmente, Felicia está muerta y ella, Isaura, aún sigue viva. Alguien llama a su puerta de hotel. Isaura abre y tanto ella como Maximiliano se alegran al ver a la visita: Es Everardo, quien abraza a Maximiliano llamándolo padre y le asegura que Leonela está terriblemente preocupada por su aparición y que aún no sospecha que su más fiel amigo, su cómplice, es el hijo del que ni ella sospecha que es su peor enemigo, pues todo el tiempo ha creído que el culpable de la muerte de sus padres es Augusto Lombardo. Maximiliano ríe y felicita a su hijo por la excelente labor que ha desempeñado. Isaura le asegura a su hijastro que, si su madre viviera, se moriría de nuevo al ver al monstruo que parió. Los tres villanos ríen y beben champaña, festejando por su complicidad y el engaño a Leonela.

En la cocina de la mansión Lombardo, Noemí habla con Hortensia, a la que le dice que se ha enterado de algo muy poderoso: Felicia, la madre de Leonela, fue una mujer de la vida galante que se dedicó a atrapar hombres de fortuna hasta conseguir seducir a Leonel Santos, el padre de Leonela, a quien engañó con muchos hombres mientras pudo hasta que fue descubierta y asesinada por su propio marido, el cuál huyó con su hija a tierras lejanas, donde lo perdió todo y donde a ella la vendió con cuanto hombre tuvo. Leonela las escucha en secreto y se alarma con lo que escucha. Corre a su chalet, donde asegura que todo es una mentira y que eso no es cierto. Se pone como loca y rompe todo lo que está a su paso, asegurando que todos mienten y que ella no tiene la culpa de nada y que solamente vengará la muerte de sus padres, los cuales fueron victimas de la maldad de Augusto Lombardo.

Everardo se encuentra con Myriam, a quien le pregunta por Enrique. Myriam asegura que Enrique no es más que un juguete temporal con el que se divierte. Son sorprendidos por Diana, quien saluda amistosamente a Everardo, quien la presenta con Myriam. Ambas mujeres hacen química y beben en un bar con Everardo, quien se divierte demasiado con ellas.

Sebastián encuentra a Leonela en muy mal estado y ella asegura que la muerte de Nuria le ha afectado demasiado. Sebastián la acuesta en la cama, donde la acaricia y la besa. Leonela le pide que le prometa que nunca amará a otra mujer más que a ella. Sebastián se lo jura y entonces ella se entrega nuevamente a él, una y otra vez hasta quedarse dormidos los dos, hasta el amanecer, cuando Sebastián despierta y descubre que Leonela ya no está en el chalet y se ha marchado con todas sus pertenencias.

Noemí visita tempranamente a Ángela y le cuenta lo que sabe acerca de Leonela. Ángela cree que debe entrevistarse con Maximiliano e Isaura para poder hundir a Leonela y desenmascararla. Michel le pide que no haga nada pues su vida puede peligrar sin embargo Ángela está completamente decidida.

Leonela se presenta ante Maximiliano, a quien le exige que, como antiguo amigo de su padre, la ayude a eliminar a Augusto Lombardo. Maximiliano se burla de ella asegurándole que Augusto le conviene más vivo que muerto, pues hace muy buenos negocios con él y lo ayuda a enriquecerse. Leonela asegura que Augusto fue el culpable de la muerte de sus padres y Maximiliano le pide que se calme y sea consciente de que su madre fue una cualquiera a la que el alcohol la llevó a la tumba, a demás de los golpes de Leonel, y que él, su padre, a demás de ser un hombre violento estaba embaucado hasta el cuello. Leonela asegura que eso es falso y exige que se le ayude a hacer justicia. Maximiliano le pide que se calme y no niegue la verdad, pues ella sabe que la muerte de su madre se debió a su alcoholismo y a la violencia de su padre, mientras que, la muerte de Leonel, no fue ni un ajuste de cuentas ni un asesinato, si no DESTINO y que la única culpable de su muerte fue la misma Felicia. Leonela explota asegurando que eso no es verdad pero Maximiliano le pide que haga memoria y recuerde que sus padres siempre vivieron odiándose el uno al otro, maltratándola a ella por ser fruto de las bajas pasiones de su madre y que Felicia engañó más de una vez a Leonel.

Leonela llora amargamente asegurando que sus padres eran gente decente y que ella debe vengarlos. Maximiliano la toma en sus brazos, asegurándole que es tan hermosa como su madre. Le promete que, si ella lo ayuda, él la ayudará a vengarse del hombre que le quitó la vida a su padre y que también lo arruinó.

Sebastián les dice a Augusto y Mía que Leonela se ha marchado de la mansión, para siempre. Augusto cree que es lo mejor que pudo suceder y se sorprende cuando Sebastián le dice que la buscará pues es la mujer a la que ama y con la que desea rehacer su vida.

9 SEMANAS DESPUES: Enrique lleva a Mía al pent-house, jurándole que lo ha obtenido para que ese sea su casa en cuanto se casen. Mía se pone muy contenta y lo besa apasionada. Enrique le promete que en cuanto se casen los dos serán muy felices pues él está haciendo negocios y muy pronto abrirá su cadena de restaurantes. Mía se siente feliz de que su novio al fin esté haciendo algo con su vida.

Myriam inaugura su nuevo restaurante en compañía de amigos. Saluda a su nueva socia, Diana, quien le dice que ya es tiempo de que la presente con el hombre que la hace tan feliz. Myriam le pide que le de tiempo, pues e sorprenderá al ver el bombón que le ha cambiado la vida.

En la playa. Leonela no deja de pensar en Sebastián, quien la sigue buscando y al que ella se ha negado a ver. Es interrumpida por Everardo, quien le pide que firme los papeles de sus nuevas inversiones y se olvide de estar encerrada en su casa y en la playa. Trata de acariciarla pero ella lo rechaza. Everardo le confiesa extrañar sus caricias, sus besos, su piel, su sexo. Leonela le contesta lamentarlo mucho, pues nunca más volverán a estar juntos. Ella no puede estar con nadie más. Everardo pregunta si es porque está enamorada de Sebastián y Leonela asegura que no es algo que le importe. Le pide que se retire y cuando Everardo lo hace, ella llora, recordando los muchos hombres con los que fue vendida por su padre muchos años atrás, cuando ella era apenas una jovencita.

Sebastián camina por la playa y se encuentra con Ángela, quien le asegura estar mucho mejor y tener ventas increíbles en la galería. Sebastián pregunta por Michel y Ángela le dice que Michel se ha regresado al extranjero, por lo que está soltera y puede invitarlo a comer si él acepta. Sebastián ríe y asegura no estar en condiciones de divertirse. Ángela insiste, pues ella cree que una comida no es para divertirse, si no para distraerse y compartir con alguien los pensamientos. Sebastián contempla toda la dulzura que destila Ángela por lo que acepta. En el restaurante, asegura estar enamorado de una mujer que prácticamente desconoce pero que lo ha llenado como ninguna. Ángela adivina que es Leonela y al ver a Sebastián tan entristecido por los rechazos de su ex madrastra, decide callar y no contarle lo que sabe sobre esa mujer. Pero si le confiesa que no se llama Regina Madrigal, si no Ángela Torrealba. Sebastián entonces le pregunta porqué se cambió el nombre y Ángela le cuenta su historia, mas no revela el nombre de Leonela. Sebastián asegura sentirse mal por saber que hay gente tan perversa en el mundo y le pide a Ángela que, si encuentra a su madrastra, acuda a él, pues la ayudará a desenmascararla como sea. Ángela llora y le confiesa a Sebastián que se siente atraída a él, por ser tan justo, bueno y noble. Él le dice que ella también es bonita. Se besan y son vistos por Leonela, quien se llena de rabia al verlos y sale de inmediato del restaurante para hacer una rabieta, jurando que Ángela se las pagará muy caro.

Augusto no se repone por la muerte de Nuria. Fausto le aconseja que se concentre en sus inversiones o se vaya de viaje pues de lo contrario solo se atormentará. Augusto desea hacer imposible la vida de Ángela, a la que cree culpable de lo sucedido a Nuria. Hortensia interrumpe y asegura que Ángela es inocente y que ella sabe quién fue la culpable de la desgracia de Nuria. Augusto se sorprende al saber que Leonela y Everardo en verdad son amantes y acude a Noemí, a quien le exige que le diga la verdad. Noemí le cuenta a Augusto todo lo que sabe acerca de Leonela y también lo que supo gracias a Isaura. Fausto le asegura a Augusto que si Leonela es hija de su antiguo amigo, entonces lo que está haciendo es tratar de vengarse por lo sucedido a su padre. Augusto entonces cree que debe detener a Leonela, la cuál está completamente equivocada respecto al pasado.

Mía y Enrique se entretienen en el pent-house. La muchacha se alarma al ver entrar a Myriam, quien le pregunta quién es. Al saber Myriam que Mía es la prometida de Enrique, decide soltar ponzoña y le cuenta a la muchacha que ella es la dueña del lugar, el cual es un nido de amor para ella y Enrique, el cuál es su amante desde hace mucho tiempo. Enrique aparece en ese momento y se sorprende al ver a las dos mujeres enfrentándose. Mía lo abofetea y sale huyendo del lugar, siendo atropellada por un automóvil: ¡El de Leonela! La cual huye tras cometer el accidente.

Maximiliano recuerda cómo se encargó de hundir a Leonel Santos, quien fuera su amigo. Everardo le dice a su padre que en el fondo está enamorado de Leonela pero Maximiliano no desea que su hijo termine sus días con los de esa mujer y le asegura que Leonela no vivirá mucho tiempo y menos cuando se entere de la verdad. Everardo no sabe si ayudar o realmente terminar de hundir a Leonela.

Sebastián se entera del accidente de Mía y acude al hospital acompañado de Ángela, quien no se separa de él un solo instante. Se encuentran con Diego, quien no deja de preocuparse por Mía, quien, afortunadamente, ha recuperado el conocimiento. Mía les dice que todo fue un accidente pero que reconoció a quién la atropelló: ¡LEONELA!

Leonela se presenta ante Cleotilde para exigirle que se marche lejos. Cleotilde le dice que es tan perversa como lo fue su padre, al que se parece tanto. Leonela no tolera que la servidumbre le hable mal de su padre pero Cleotilde le cuenta todo lo que sabe, asegurándole que siempre ha estado equivocada y perturbada por no poder recordar la verdad. Leonela enfurece tanto que asesina a Cleotilde arrojándola por unas escaleras para después azotarle la cabeza contra el concreto del piso. Huye creyendo que nadie la ha visto sin percatarse de que Noemí llegó al lugar y se escondió.

Diego busca a Enrique y lo golpea por engañar a Mía, la cuál fue atropellada al tratar de escapar de él. Enrique le regala a Diego a su prometida, asegurando que Mía no es lo suficientemente mujer para él. Al marcharse Diego, Myriam aplaude el comportamiento de Enrique, asegurándole después que él tampoco se comporta como un hombre y que ser un buen amante no es todo lo que puede hacer feliz a una mujer por lo que le da pocos minutos para marcharse de su pent-house.

Leonela llega a casa y se encuentra con Augusto, quien le exige que le diga porqué atropelló a Mía y no la ayudó. Leonela pide a Augusto que hablen, asegurándole que ella es la mujer que él necesita para rehacer su vida. Trata de seducirlo pero Augusto no cae. Le dice que él no es quien se encargó de la ruina de Leonel, pues siempre trató de ayudarlo. Leonela explota y al saberse descubierta toma una pistola y apunta a Augusto, a quien le dice que él es el único culpable de lo sucedido a sus padres. Augusto le dice a Leonela que Felicia, su madre, murió asesinada por venganza y por lo mismo murió Leonel. Leonela se impacta fuertemente al saber que Felicia tuvo un amante, el cuál fue enemigo fuerte de Leonel, quien, al saber la infidelidad de su esposa, la asesinó para después huir con su pequeña hija, al ser perseguido por la justicia. Eso, el no poder trabajar más y el vivir atormentado, lo comenzó a arruinar, hasta ser encontrado por el ex amante de Felicia, quien decidió quitarle la vida al esposo de la mujer a la que tanto amó. Leonela pide a Augusto que le diga quién fue ese hombre pensando que ha sido él, sin embargo Augusto solo fue un gran amigo para Leonel. Son sorprendidos por Sebastián, quien le pide a Leonela que deje de apuntarle a Augusto, pero Leonela está confundida. Everardo llega al lugar y trata de detenerla, asegurándole que Augusto es inocente de lo que lo acusa, pero Leonela está segura de que Augusto solo desea confundirla, por lo que está dispuesta a matarlo. Everardo y Sebastián tratan de impedirlo y, al disparar, Leonela hiere a sangre fría a Everardo, quien, agonizante, le confiesa que siempre la amó y que por eso la siguió hasta el final. Everardo asegura saber quien es el culpable de lo sucedido en el pasado pero muere antes de poder confesarlo.

Ángela sufre por la muerte de Cleotilde. Noemí le asegura que ha sido Leonela la culpable por lo que Ángela decide buscar a su madrastra para reclamarle. Noemí le aconseja que de parte a las autoridades.

Enrique pide a Fausto que lo ayude pero Fausto se niega a pesar de las suplicas de Olivia. Le pide a su hijo que recapacite y empiece de cero. Arrepentido, Enrique acepta la propuesta de su padre y a Olivia no le queda mas que aceptar que ella y su hijo siempre han estado equivocados.

Leonela se encuentra completamente destruida por la muerte de Everardo. La policía llega a arrestarla y todos se confunden pues nadie dio aviso de lo sucedido. Aparece Ángela, quien frente a todos, con un enorme llanto, acusa a Leonela de ser la causante de la muerte de Cleotilde y de Ángel Torrealba, su padre. Sebastián no puede comprender el monstruo que Leonela es y cuando ella le asegura que lo ama el la rechaza por sobre todas las cosas asegurándole que no desea verla jamás. Augusto recibe una llamada: es Fausto, quien le dice que Everardo es hijo de Maximiliano. Augusto entonces le dice a Leonela que debe sentirse satisfecha, pues finalmente y sin saberlo cumplió con su venganza: Asesinando al hijo del enemigo de su padre: Everardo. La mujer se horroriza al saber esa verdad. La policía la toma presa, la suben a una patrulla pero ella, inteligente, se las ingenia para escapar, asesinando a los policías. Huye a donde nadie pueda verla.

MESES DESPUES: Mía y Diego se encuentran preparando su próxima boda, pues desean ser felices. Ella ya espera un hijo de él. Se aman profundamente y Enrique ha quedado en el pasado, ahora trabajando fuertemente y con una novia sencilla, pero muy buena persona.

Isaura decide abandonar a Maximiliano, robándole con ingenio absolutamente todo, dejándolo en la ruina, por lo que el hombre se hunde en el alcohol. No deja de pensar en Leonela y jura que un día las encontrará y las destruirá por lo que le han hecho. Sufre terriblemente por la muerte de su hijo.

Augusto sigue siendo un hombre de negocios exitoso. Fausto y Olivia son sus amigos incondicionales. Ha decidido no rehacer su vida, recordando constantemente a Nuria.

Irónicamente, Noemí conoce a Myriam y Diana, de quienes se hace gran amiga. Las mujeres se reúnen a jugar, a beber y a divertirse con cuanto hombre encuentran a su paso.

Después de mucho tiempo Ángela y Sebastián se encuentran. Hablan de todo lo que ambos dejaron pendiente entre ellos en el pasado. Ángela asegura a Sebastián seguir amándolo y entonces él le pide que le de una oportunidad. Ambos se besan en la playa y al paso de muchos meses más, un buen día se casan en esa misma playa, en una maravillosa fiesta en la que todos celebran por su felicidad.

Mientras tanto, en un remoto lugar, muy lejano, Leonela Rambal, con una nueva identidad y personalidad, se entretiene en una exageradamente enorme mansión, con un hombre que bien podría ser su padre. Ambos se besan y se juran amor. Ella se desnuda, se entrega a él, mientras toma una pistola sin que el hombre se de cuenta. Se escucha un disparo y una perversa sonrisa.


Fin

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